Descubrid la Verdad y ella os hará libres
Nos dejó dicho Jesús

Atardecer

Situémonos en la escena en que Jesús fue llevado ante Caifás, que era Sumo Pontífice. He leído muchas veces este capítulo y ha sido solo ahora cuando he tomado conciencia de que los que entregaron a Jesús fueron príncipes y ministros de los sacerdotes y también que unidos a ellos, estaban reyes, ministros y gobernantes de todas las naciones. Pero ¿por qué lo hicieron? ¿Qué era lo que hacía Jesús que tanto les molestaba? ¿Nos han estado ocultando la verdad? En esta parte, que empiezo hoy, voy a ir recordando lo que hacía Jesús y cada uno que saque sus propias conclusiones.…

“Sabiendo Jesús que su hora estaba próxima se retiró para hacer oración acompañado por tres de sus discípulos y les dijo: mi alma siente angustia de muerte, aguardad aquí y estad en vela”. “Apartándose un poco se postró en tierra y suplicaba que si ser pudiese se alejase de Él aquella hora. ¡Oh, Padre mío!”.

“Viendo que sus discípulos dormían fuese otra vez a orar repitiendo las mismas palabras y habiendo vuelto a ellos, los encontró de nuevo dormidos. Al fin por tercera vez les dijo: ¡Ea, dormid y reposad…! Pero la hora es llegada: ved aquí que el hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.” “Estando todavía hablando llega Judas Iscariote, acompañado de mucha gente armada con espadas y con garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes, por los escribas y por los ancianos.” “El traidor les había dado una señal diciendo: A quien yo besare Él es; prendedle y conducidle con cautela.” “Llegando a Jesús le echaron las manos y Jesús tomando la palabra les dijo; como si yo fuese un ladrón habéis salido a prenderme. Todos los días estaba entre vosotros enseñando en el templo y no me prendisteis. Entonces sus discípulos abandonándole huyeron todos.” “Jesús fue conducido a casa del Sumo Sacerdote. Más Pedro le fue siguiendo a lo lejos hasta dentro del Palacio.” “Mientras tanto los príncipes de los sacerdotes con todo el concilio, andaban buscando contra Jesús algún testimonio para condenarle a muerte y no lo hallaban, dado que muchos atestiguaban falsamente contra Él, los tales testimonios no estaban acordes, ni eran suficientes para condenarle a muerte. Comparecieron en fin, algunos que alegaban contra él este falso testimonio: nosotros le oímos decir: Yo destruiré este templo hecho de manos de los hombres y en tres días fabricaré otro sin obra de mano alguna. Pero tampoco en este testimonio estaban acordes. Entonces el Sumo Sacerdote levantándose en medio del congreso interrogó a Jesús diciéndole: ¿No respondes nada a los cargos que te hacen éstos? Jesús callaba, y nada respondió. Interrogolo el sumo Sacerdote nuevamente y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, o Mesías, el Hijo de Dios Bendito? A esto le respondió Jesús, Yo soy; y algún día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la majestad de Dios y venir sobre las nubes del cielo. Al punto el Sumo Sacerdote, rasgando sus vestiduras dice: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Vosotros mismos habéis oído la blasfemia: ¿Qué os parece? Y todos ellos le condenaron por reo de muerte.”

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”

Jesús y la Samaritana

“En su recorrido Jesús debía pasar por la provincia de Samaria.” “Aquí estaba el pozo llamado la Fuente de Jacob.” “Jesús, pues, cansado del camino sentose a descansar sobre el brocal de este pozo.” “Vino entonces una mujer samaritana a sacar agua. Díjole Jesús: Dame de beber, pero la mujer samaritana le respondió: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana?” “Díjole Jesús en respuesta: Si tu conocieras el Don de Dios, y quien es el que te dice: dame de beber, puede ser que tú le hubieras pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva. Dícele la mujer: Señor, tú no tienes con que sacarla, y el pozo es profundo: ¿Dónde tienes pues, esa agua viva?” “Respondiole Jesús: cualquiera que beba de esta agua, tendrá otra vez sed; pero quien bebiere del agua que yo le daré, nunca jamás volverá a tener sed, pues el agua que yo le daré vendrá a ser dentro de él un manantial de agua que manará sin cesar hasta la vida eterna.”

“Díjole la mujer: Señor yo veo que Tú eres un Profeta. Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros los judíos decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar.” “Respondiole Jesús: Mujer, créeme a Mí, ya llega el tiempo en que ni precisamente en este monte ni en Jerusalén adorareis al Padre, sino en cualquier lugar.” “Pero llega el tiempo, y ya estamos en él, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad. Porque tales son los adoradores que el Padre busca.”

“Dios es Espíritu, y la misma Verdad; y por lo mismo los que le adoran, en espíritu y en verdad deben adorarle.”

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”

El paralítico de la piscina

Puede que este hombre no fuese totalmente consciente de lo que Jesús le quería decir con estas palabras: “¿Tú quieres curarte? Pues levántate, coge tu camilla y anda” y, si nos analizamos nosotros, puede que tampoco las comprendamos en toda su magnitud, pues todo lo que nos dejó dicho Jesús trasciende todos los tiempos y es valedero para cualquier época y lugar. En este presente ya tiene nombre, pues a lo que Jesús se estaba refiriendo era a “La Ley de Causa y Efecto” y al decirle: “no peques pues en adelante, para que no te suceda alguna cosa peor.” ya le prevenía de la consecuencia que podía padecer.

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”



Jesús se proclama Hijo de Dios

"Y al ser interrogado sobre la curación de un paralítico que hizo en sábado, Jesús les dijo: Mi Padre hoy como siempre está obrando incesantemente, y yo ni más ni menos."

"Más, por esto mismo, con mayor empeño andaban tramando el quitarle la vida; porque no solamente violaba el sábado, sino que decía que Dios era Padre propio suyo, haciéndose igual a Dios."

Por lo cual Jesús, tomando la palabra les dijo: "No puedo yo de mí mismo hacer cosa alguna. Yo sentencio según oigo de mi Padre, y mi sentencia es justa; porque no pretendo hacer mi voluntad, sino la de aquél que me ha enviado."

"Vosotros enviásteis a preguntar a Juan: y él dio testimonio de la Verdad."

"Pero yo tengo a mi favor un testimonio superior al testimonio de Juan."

"En verdad os digo: que viene el tiempo y estamos ya en él, en que los muertos (aclaración: muertos espiritualmente) oirán la voz o la palabra del hijo de Dios; y aquellos que la escucharen revivirán; porque así como el Padre tiene en sí mismo la vida; así también ha dado al Hijo el tener la vida en sí mismo."

"Registrad las Escrituras, puesto que creéis hallar en ellas la vida eterna: ellas son las que están dando testimonio de Mí. Y con todo no queréis venir a Mí para alcanzar la vida."

"Y, ¿cómo es posible que me recibáis y creáis vosotros que andáis mendigando alabanzas unos de otros, y no procuráis aquella gloria que de solo Dios procede? No penséis que yo os he de acusar ante el Padre; vuestro acusador es Moisés mismo, en quien vosotros confiáis."

"Pero si no creéis lo que él escribió; ¿Cómo habéis de creer lo que yo os digo?"

Maravillosas palabras, ¿verdad? Poco más se puede añadir… Espero que, con la recopilación de versículos e información complementaria que os ofrezco en este bloque, os ayude a descubrir la Verdad. Pero no olvidéis, que la que Jesús nos pide que descubramos es la que nos hará LIBRES. Pues la Verdad es grande y está compuesta de pequeñas verdades, que posiblemente hemos dejado en el tiempo sin descubrir…

Y, para contestar las diferentes preguntas que me habéis ido formulando, os invito a escuchar los siguientes audios, los cuales, habiendo sido grabados hace más de veinte años, os darán la información que necesitáis.

01
  •  29 de abril de 2000
  •  34'08''

01. Comprensión de nuestro pasado con la ayuda de Profetas y Patriarcas.

Autora: Josefína Díaz Rodríguez

01
  •  22 de abril de 2000
  •  29'01''

02. Aclaración de “Renovación de la alianza”. Libro del Deuteronomio. Cap. XXIX

Autora: Josefína Díaz Rodríguez

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”

El Pan del Espíritu

Todo lo que le fue revelado a San Juan es muy importante, en este vídeo está todo muy clarificado para que reconozcáis la labor tan importante que hizo Jesús. Él ya nos prevenía diciéndonos:

“Trabajad para tener no tanto el manjar que se consume, sino el que dura hasta la vida eterna, el cual os lo dará el Hijo del Hombre, pues en éste imprimió su sello a imagen el Padre que es Dios. Preguntáronle ellos: ¿Qué es lo que haremos, para ejercitarnos en obras del agrado de Dios? Respondiole Jesús: La obra agradable a Dios es que creáis en aquel que Él os ha enviado. Dijéronle: ¿Qué cosas haces extraordinarias? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Dióles a comer pan del cielo. Respondiole Jesús: En verdad os digo: Moisés no os dio pan del cielo: mi Padre es quien os da a vosotros el verdadero pan del cielo

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”

Con todo mi Amor,

Josefina

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