Lo que nos anunciaron los Profetas ya se está cumpliendo

Tiempo de parar examinarte

V.14.”El Señor destruirá en un solo día la cabeza y la cola a los que obedecen sumisos, como a los que gobiernan”.

V.15.”El anciano y el hombre respetable, ese es la cabeza; y el Profeta que vende embustes, ese es la cola”.

¡¡ Ese día ha llegado…!!
Se nos ha concedido mucho tiempo para poder evitar lo que los profetas predijeron, y ahora nos lamentamos, cuando descubrimos que las profecías se están cumpliendo.
Es urgente que repasemos de nuevo las Leyes Divinas, pues puede que no haberlas cumplido sea la causa de todo lo que estamos sufriendo con esta pandemia.
Un simple virus llamado coronavirus…

Estas leyes le fueron transmitidas a Moisés mediante la palabra y posteriormente fueron escritas por el dedo de Dios Padre (NUESTRO CREADOR) en las Tablas de la Ley.
Solo os voy a recordar las más significativas con el fin de que todos aquellos que recuerden se unan a este eslabón de unión con Nuestro Creador que un día rompimos.
Puesto que son muchas las que tenemos que recordar, os las iré comunicando poco a poco. Recordaros también que son valederas para cualquier credo o religión que se profese.

LEYES DIVINAS.
ÉXODO

“Yo soy el Señor Dios vuestro.”

“No tendréis otros dioses delante de Mí.”

“No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni de las que hay en las aguas debajo de la tierra” Este se repite mucho, debe de ser muy importante que se cumpla.

“No las adorarás ni rendirás culto. Yo soy tu Dios que te creó y castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera o cuarta generación –recordar, de aquellos que me aborrecen- y que uso de misericordia hasta millares de generaciones con los que aman y guardan mis mandamientos.”

“No tomarás en vano el nombre de Dios.”

“No os haréis dioses de plata, ni de oro.”

“A Mí me haréis un altar de piedra, pero no lo haréis de piedras labradas; porque si alzares pico sobre él, quedará profanado el altar.”

“No subirás por gradas a Mi altar para que no se descubra tu desnudez o indecencia.”

“No des oído a calumniadores, ni te prestarás a decir falso testimonio en favor del impío.”

“No sigas la muchedumbre para obrar mal, ni en el juicio te acomodes al parecer del mayor número, de modo que te desvíes de la verdad.”

“Ni aún del pobre has de tener compasión, tratándose de la Justicia.”

“Si vieres caído con la carga al asno de aquel que te quiere mal, no te pases de largo, sino ayúdale a levantarlo.”

“No tuerzas la Justicia, condenando al pobre.”

“Huye de la mentira, no harás morir al inocente y al justo, porque yo aborrezco al impío.”

“No recibas regalos, porque deslumbran aun a los prudentes, y pervierten las sentencias de los justos.”

Al leer estos versículos, lo que me ha llamado la atención y al mismo tiempo me ha llenado de tristeza, ha sido el pensar en lo diferente que habría sido para todos si se hubiese respetado la Ley. Pero no tenemos que perder la fe en Dios, Nuestro Creador, pues estas leyes siguen estando en la Biblia. También están en nuestro interior diciéndonos lo que se debe o lo que no se debe hacer.

CONTINUACIÓN DE LAS LEYES DIVINAS

Tiempo de parar examinarte

De todas estas leyes dadas a Moisés, muchos de vosotros pensaréis que están llenas de dureza, pero no es así. Dios Padre no es sólo Misericordia, Amor, ...

Él es todo esto, y muchísimo más que nosotros nunca vamos a llegar a conocer. Pero lo que no tenemos que olvidar es que también es Infinitamente Justo y como Padre de todos sus hijos le duele el mal que nos hacemos unos a otros.

Y así quiere Él que se le conozca.

LEYES DIVINAS II

“Si seguís mis preceptos y observáis mis mandamientos y los cumplís, os enviaré lluvias a sus tiempos, y la tierra producirá sus granos, y estarán los árboles cargados de frutos…” “Y habitaréis en vuestra tierra sin temor alguno.” “Haré que reine la paz en vuestros confines.” “Dormiréis y no habrá quien os espante.” “Ahuyentaré las bestias dañinas y no entrará espada en vuestros términos.” “Echaré sobre vosotros una mirada benigna y os haré crecer, y seréis multiplicados.”

“Pero si no me escucharais, ni cumpliereis todos mis mandamientos, si despreciarais mis leyes y no hicierais caso de mis juicios” “Ved aquí la manera con que yo también me portaré con vosotros” “Apartaré mi mirada de vosotros y caeréis a los pies de vuestros enemigos, y quedareis sujetos a los que os aborrecen; os entregaréis a la fuga sin que nadie os persiga.” “Quebrantaré el orgullo de vuestra rebeldía, y haré desde lo alto que el cielo sea de hierro para vosotros y de bronce la tierra.” “Si quisierais apostárosla conmigo, desobedeciendo mis leyes,… enviaré contra vosotros y a vuestro ganado, las fieras del campo para que os devoren, reduciéndoos a un corto número y haciendo desiertos vuestros caminos.” “Pero si ni aún con todo eso me escucharais, sino que prosiguierais pugnando contra Mí, yo así mismo procederé contra vosotros,… en tanto grado, que reduciré a soledad vuestras ciudades y asolaré vuestros santuarios, ni aceptaré ya más el olor suavísimo de vuestras ofrendas.” “Y a vosotros os dispersaré entre las naciones.” “Padeceréis la peste, la carestía, con la calentura y el frío, con ardor y la sequedad, con la corrupción del aire y el añublo.”

“Arcanos del Señor Dios nuestro, manifestados a nosotros y a nuestros hijos hasta el fin de los siglos, para que temerosos y obedientes observemos todas las disposiciones de esta ley.”

“Según esto, cuando se cumpliere lo que te anuncio acerca de la bendición o la consecuencia por no haber cumplido Sus Leyes y movido a penitencia tu corazón en medio de todas las naciones, entre las cuales te habrá esparcido el Señor, te volvieres a ÉL con tus hijos, y obedecieres a sus mandamientos y de todo corazón y con toda tu alma, como te lo prescribo en este día.”

“Este mandamiento que te intimo hoy no está sobre ti, ni puesto lejos de ti, ni situado en el cielo, de suerte que puedas decir ¿Quién de nosotros podrá subir al cielo para que nos traiga ese mandamiento y le oigamos y pongamos por obra? Ni está situado a la otra parte del mar, para que te excuses y digas: ¿Quién de nosotros podrá atravesar los mares, y traérnoslo de allá, para que podamos oír y hacer lo que se nos manda?, sino que dicho mandamiento está muy cerca de ti: en tu boca está y en tu corazón, y en tu mano, para que lo cumplas.”

“Yo invoco hoy por testigos al cielo y a la tierra de que te he propuesto la vida y la muerte. Escoge desde ahora la vida, para que vivas tú, y tu posteridad, y ames al Señor y obedezcas a su voz y te unas íntimamente a ÉL, siendo ÉL mismo, como es Vida.”

Y ya para terminar con esta enseñanza que nos dejó Moisés, voy a seguir con unos versículos que os ¡recordarán! de qué manera se ha ocupado Dios Padre de todos nosotros desde el principio, y el pago cruel que les hemos ido dando. Os voy a copiar parte del Cántico Profético que pronunció Moisés antes de su muerte, para que os deis cuenta, de qué forma tan sabia y sencilla, siendo él consciente del mal que forma parte de las personas, nos dejaba asegurada su enseñanza. Sabiendo que todos la recibiríamos a nivel personal, tanto si viviéramos en la abundancia de su bendición o en los padecimientos de la consecuencia de no haber cumplido estas Leyes.

“Oíd cielos, lo que voy a proferir: Escuche la tierra las palabras de mi boca, destilen y empápense como lluvia los documentos míos: desciendan como el rocío mis palabras, como sobre la hierba la menuda lluvia, como llovizna sobre las dehesas, porque yo invocaré el nombre del Señor. Ensalzad vosotros la grandeza de Dios. Perfectas son todas sus obras y rectos todos sus caminos. Dios es fiel y sin sombra de iniquidad, íntegro y justo. Sus hijos, indignos ya de este nombre, pecamos contra ÉL con sus inmundos ídolos: generación depravada y perversa, ¿así correspondes al Señor? ¿Por ventura no es ÉL tu Padre, que te rescató, que te hizo y te creó?”

Volver a mensajes para reflexionar