«Descubrid la Verdad y ella os hará libres.»
Nos dejó dicho Jesús

Situémonos en la escena en que Jesús fue llevado ante Caifás, que era sumo Pontífice. He leído muchas veces este capítulo y ha sido solo en este presente cuando he tomado conciencia de que los que entregaron a Jesús fueron príncipes y ministros de los sacerdotes; y también que unidos a ellos estaban reyes, ministros y gobernantes de todas las naciones. Pero, ¿por qué lo hicieron? ¿Qué era lo que hacía Jesús que tanto les molestaba? ¿Nos han estado ocultando la verdad?

Para comenzar este bloque he creído necesario que leáis del capítulo XIV del Evangelio de San Marcos los versículos que a continuación comparto con vosotros y que cada uno saque sus propias conclusiones:

“Jesús se detuvo en la granja llamada Getsemaní.” “llevándose consigo a Pedro, a Santiago, y a Juan, comenzó a atemorizarse y angustiarse.” “Y díjoles: Mi alma siente angustias de muerte; aguardad aquí y estad en vela.” “Y apartándose un poco se postró en tierra; suplicaba: ¡Oh, Padre mío!, todas las cosas te son posibles, aparta de mí este cáliz: mas no sea lo que yo quiero, sino lo que Tú.” “Viendo que sus discípulos dormían fuese otra vez a orar repitiendo las mismas palabras” “y al ver que por tercera vez los encontró durmiendo les dijo: Ea, dormid y reposad… Pero la hora es llegada: y ved aquí que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.” “Estando todavía hablando, llega Judas Iscariote, uno de los doce, acompañado de mucha gente armada con espadas y con garrotes, enviada por los príncipes de los sacerdotes, por los escribas y por los ancianos.” “El traidor les había dado una seña, diciendo: A quien yo besare, Él es, prendedle y conducidle con cautela.” “Así al punto que llegó, arrimándose a Jesús, le dijo: Maestro mío, Dios te guarde; y besóle.” “Ellos entonces le echaron las manos y le aseguraron.” “Jesús empero, tomando la palabra les dijo: Como si yo fuese un ladrón habéis salido a prenderme.” “Todos los días estaba entre vosotros enseñando en el templo y no me prendisteis.” “Entonces sus discípulos, abandonándole, huyeron todos.” “Jesús fue conducido a casa del sumo sacerdote.” “Mientras tanto los príncipes de los sacerdotes, con todo el concilio, andaban buscando contra Jesús algún testimonio, para condenarle a muerte, y no lo hallaban.” “Dado que muchos atestiguaban falsamente contra Él, los tales testimonios no estaban acordes, ni eran suficientes para condenarle a muerte.” “Entonces el sumo sacerdote levantándose en medio del congreso interrogó a Jesús diciéndole: ¿No respondes nada a los cargos que te hacen éstos?” “Jesús, empero, callaba, y nada respondió. Interrogole el sumo sacerdote nuevamente, y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, o Mesías, el Hijo de Dios Bendito?” “A esto le respondió Jesús, Yo soy; y algún día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la majestad de Dios y venir sobre las nubes del cielo.” “Al punto el sumo sacerdote, rasgando sus vestiduras dice: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?” “Vosotros mismos habéis oído la blasfemia: ¿Qué os parece? Y todos ellos le condenaron por reo de muerte.”

“Quien tenga oído que oiga lo que el Espíritu Santo os anuncia”

Con todo mi Amor,

Josefina